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Separaciones (discharges) e información para militares

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Otras designadas afecciones físicas y mentales (Other Designated Physical and Mental Conditions Discharge)

Hoja informativa

Después de leer esta hoja informativa, por favor llame a la Línea directa (877-447-4487) para hablar de sus opciones con un consejero.

Otras designadas afecciones físicas y mentales (Other Designated Physical and Mental Conditions Discharge)

Las fuerzas armadas pueden separar (discharge) por otras designadas afecciones físicas y mentales a aquellos miembros que padecen afecciones por las cuales no tienen derecho a una separación por discapacidad pero que posiblemente pueden afectar al desempeño de su misión o función. Trastornos de personalidad son los motivos más comunes para una separación por otras designadas afecciones físicas y mentales (ODPMC). Entre los motivos para dicha separación, además de trastornos de personalidad, se encuentran: mareo (en los viajes por mar o en avión), enuresis nocturnal, sonambulismo, ciertas alergias, pesadillas graves, tartamudez grave, obesidad y estatura excesiva.

Piensa en solicitar una separación por ODPMC si experimentas angustia emocional, si tienes dificultades para hacer frente a la vida militar o si no puedes comportarte y pensar de la manera que a ti te gustaría. Aunque los trastornos de personalidad son bastante complejos y sólo un psiquiatra o psicólogo puede hacer diagnósticos auténticos, gente profana en psicología puede identificar los síntomas comunes y ayudar a determinar si se merece una evaluación psiquiátrica. Entre los síntomas comunes de algunos trastornos de personalidad se encuentran sentirse deprimido, indefenso o fuera de control, tener dificultades para dormir, para hacer frente al trabajo o para llevarse bien con los otros o pensar de vez en cuando en suicidarse.

Para que un trastorno de personalidad sea motivo para una separación, es necesario que “un diagnóstico hecho por un psiquiatra o psicólogo… llegue a la conclusión de que el trastorno es tan grave que afecta considerablemente a la habilidad del miembro de funcionar de manera eficaz dentro del ambiente militar”.

Esta separación es iniciada por el mando, lo que significa que no hay trámites para solicitarla y no tienes derecho a ella. No es fácil obtenerla pronto y los procedimientos pueden ser complicados. El objetivo de las normas sobre separaciones es facilitar que los mandos controlen sus tropas para mantener bien el orden y la disciplina. Tienes que persuadir al mando de que se merece una separación y que les conviene a las fuerzas armadas otorgarla. Llámanos a la línea directa para los derechos de los militares (GI Rights Hotline) para pedir ayuda.

Las normas les dejan a los mandos mucho criterio y las mínimas pautas para decidir si una separación es apropiada. Las políticas varían de mando a mando (incluso dentro de la misma base) y el mando las puede cambiar sin aviso. Normalmente las fuerzas armadas no separarán a un miembro si su afección es de corto plazo y tratable. Los desórdenes comunes conocidos como desórdenes de adaptación no son calificados, menos por el Air Force, de una duración lo suficientemente larga para justificar una separación.

Antecedentes:

Ofrecer información sobre los antecedentes puede facilitar una evaluación. Un miembro puede decir que:

  • sus padres se divorciaron o se separaron;
  • su padre o madre era alcohólico;
  • su padre o madre estaba en tratamiento psiquiátrico o el miembro piensa que lo necesitaba;
  • sufrió malos tratos, daño psicológico o abusos deshonestos hechos por un pariente;
  • su familia le ofreció muy poco amor o apoyo;
  • su familia fue tan dominante que el miembro no pudo desarrollarse o aprender a ser independiente;
  • tuvo problemas con la ley (sin embargo, esto puede causar problemas con las fuerzas armadas si no supieron de ellos);
  • fue expulsado, aunque fuera temporalmente, de la escuela;
  • abandonó sus estudios;
  • a veces tuvo que ver al terapeuta escolar;
  • vio a un psicólogo o psiquiatra infantil;
  • un pastor o un maestro le habló de los problemas;
  • peleó con otros o se comportó escandalosamente;
  • pasó tiempo en el correccional, en la cárcel o en cualquier clase de establecimiento para personas con problemas (otra vez, esto puede causar problemas con las fuerzas armadas si no supieron de ello);
  • alguna vez intentó causarse daño o causar daño a otros;
  • alguna vez se volvió loco, aunque nadie lo supiera;
  • alguna vez tuvo problemas con el alcohol o las drogas (si se alistó con una exención por el consumo de drogas, repetir esa información está bien).

Síntomas posibles:

Un miembro puede avisar al que lo evalúa si:

  • no puede dormir;
  • duerme mal o despierta agotado;
  • tiene pesadillas o sueños inquietantes;
  • duerme más de lo que piensa que debe;
  • no puede comer;
  • come todo el tiempo;
  • experimenta una repentina perdida o un repentino aumento de peso;
  • le sale un sarpullido nervioso;
  • le empieza a subir la adrenalina, sus latidos aceleran o empieza a temblar;
  • tiene dolores de cabeza, dolores de espalda, problemas del estómago u otros dolores que no parecen tener causas físicas;
  • llora a veces;
  • a veces se siente como un zombi y no sabe dónde está o qué hace;
  • le cuesta concentrarse, sobre todo en el trabajo;
  • tiene que pedirles a sus amigos que le encubran en el trabajo porque no se puede concentrar o no puede desempeñar bien sus funciones;
  • piensa o ha pensado en causarse daño, actualmente o en el pasado (dichos pensamientos pueden ser fantasías o planes de cómo hacerlo);
  • en algún momento pensó en suicidarse, aunque fuera fugazmente;
  • piensa en causar daño a cualquier otra persona;
  • tiene que contenerse para no causar daño a nadie;
  • pelea con otros (pero hay que tener en cuenta que algunas peleas pueden ser motivo para las medidas disciplinarias);
  • rompe cosas (pero hay que tener en cuenta que romper la propiedad del gobierno puede ser motivo para las medidas disciplinarias);
  • tira cosas;
  • golpea las paredes;
  • se vuelve asustado;
  • está solo;
  • cree que sus amigos lo dejaron;
  • tiene que rodearse de gente; o
  • cuenta con que sus amigos intentan que no se vuelva loco.

Evaluaciones psiquiátricas

Una parte de la evaluación de un miembro para una separación (discharge) puede ser mandarlo a un profesional de la salud mental. Muchos miembros nunca han visto antes a uno des estos profesionales ni han sido preguntados directamente sobre los asuntos personales. Les puede ser útil saber con qué se encontrarán durante la sesión y estar dispuesto a hablar de las afecciones y los sentimientos que suelen ser ocultados. Los miembros deben hablar de sus pensamientos personales y decir la verdad.

Hay algunas cosas de las que no se debe hablar voluntariamente con un profesional de la salud mental:

  • Cualquier cosa ilegal: no hay confidencialidad con un psiquiatra militar y puede que un psiquiatra civil decida mencionar un acto ilegal en el parte.
  • Actos homosexuales.
  • Las infracciones cometidas antes de alistarse, el consumo de drogas o el tratamiento psiquiátrico que no fueron incluidos en el archivo de alistamiento porque pueden ser motivo para un cargo de alistamiento fraudulento.
    Un miembro debe hablar de sus sentimientos, no simplemente enumerar sus quejas. Puede explicar por qué le es difícil el servicio militar, no por qué quiere salir de las fuerzas armadas. Debe enfatizar el problema y cómo le impide que desempeñe sus funciones, no su deseo de una separación. El profesional que evalúa la salud mental del miembro tiene que saber sus sentimientos, pero no le importan sus explicaciones ni lógicas ni en términos psiquiátricos.

A un miembro le puede parecer extraño un examen de la salud mental. El miembro debe responder a todas las preguntas y mostrarse dispuesto a cooperar lo más posible. Si el miembro tiene un problema particular, debe estar dispuesto a hablar de él aunque no sea preguntado explícitamente al respecto.

A veces un profesional de la salud mental puede fingir desprecio por los problemas del paciente para ver cómo éste reacciona. Puede decir “esto no me parece grave” o “creo que finja”. Si esto le pasa, el miembro puede seguir hablándole del problema y explicándole por qué es sincero. No debe abandonar el consultorio. Un psiquiatra puede preguntarle directamente sobre informaciones que puedan incriminar al miembro (por ejemplo, ¿consume drogas?). El miembro debe hablar de antemano con un consejero para saber cómo responder a preguntas como estas.

A veces el psiquiatra puede preguntar al miembro qué quiere o si quiere salir de las fuerzas armadas. El miembro puede decir que no sabe ninguna opción más que ser separado puesto que no puede seguir así. Debe insistir que los problemas son realmente serios y son un motivo por el que una separación es apropiada.

Síntomas

En la lista siguiente se encuentran algunos síntomas que pueden indicar trastornos de personalidad. Piensa en una separación por ODPMC si:

  • estás deprimido o lloras a menudo;
  • tienes sentimientos de impotencia;
  • te falta confianza en ti mismo y te sientes despreciable;
  • te cuesta controlar tu mal genio;
  • has actuado violentamente alguna vez o deseas hacerlo;
  • has pensado alguna vez, aunque fuera fugazmente, en suicidarte;
  • tiendes a sentirte fuera de control;
  • te cuesta concentrarte o te sientes como un zombi;
  • padeces afecciones físicas sin causas evidentes (dolores de cabeza, afecciones precursoras de úlceras de estomago, sarpullidos, etc.);
  • te cuesta dormir;
  • infringes la disciplina sin poder actuar como querías;
  • te cuesta terminar tareas o realizar funciones estresantes.

Clase de separación

Una separación por ODPMC se puede calificar de honrosa, general (bajo condiciones honrosas) o al nivel inicial (Entry Level Separation). El documento de separación (DD 214) puede indicar explícitamente trastorno de personalidad como el motivo narrativo de la separación. La gente que quiere que su historial no indique problemas psiquiátricos, dado que sus futuros empleadores potenciales lo pueden pedir, puede preferir otro tipo de separación.

Documentación no médica

La documentación no médica de un trastorno de personalidad puede ser muy útil, pero debe ir añadida a un informe psiquiátrico actualizado. Los amigos y a veces un capellán o un oficial médico comprensivo pueden informar a tus superiores de problemas que hayan visto. Unas cartas de un familiar o pastor preocupado o de profesionales como asistentes sociales o consejeros matrimoniales también pueden ser útiles.

El Navy y los Marine Corps suelen requerir documentación no médica que cite ejemplos determinados de la incapacidad del miembro para desempeñar sus funciones dentro de las fuerzas armadas. Tú puedes ayudar a documentar un trastorno de personalidad dejando que se muestren los síntomas. Muchos miembros se esfuerzan en controlar sus problemas mientras desempeñan sus funciones o puede que tus síntomas sean menos visibles o perceptibles. Se abierto y honesto con respecto a tus síntomas pero al mismo tiempo evita cuidadosamente infringir las normas. Por ejemplo:

  • Si ocultas tu depresión, habla de ella o déjala mostrarse de alguna manera.
  • Si te cuesta concentrarte, menciónalo a tus superiores y pídeles ayuda.
  • Si pasas ratos llorando, llora abiertamente.
  • Si te cuesta mantener tu enojo bajo control, avisa a tu superior que estás teniendo dificultades pero no lastimes o amenaces a nadie.
  • Avisa a tus superiores si tienes dificultades con más frecuencia cada vez.
    Ve en las normas del servicio específico una descripción detallada de los criterios para una separación y usarlos como pautas al documentar cada indicio.

Documentación para una separación por otras designadas afecciones físicas y mentales

Con respecto a algunas de estas afecciones, los mandos locales son reacios a creer que el problema exista y a otorgar una separación. La documentación médica o psiquiátrica es vital.

La mejor documentación para un trastorno de personalidad es un examen psiquiátrico actualizado y meticuloso. Aunque las fuerzas armadas requerirán un examen psiquiátrico hecho por un psiquiatra o psicólogo clínico autorizado militar, los civiles suelen ser más meticulosos y mostrar más simpatía que los médicos militares.

Los mandos y psiquiatras militares pueden exigir que se les diga por qué consultaste a un psiquiatra civil, aunque es perfectamente legal hacerlo. Miembros pueden justificar la consultación con que su estado emocional les asustaba; es mejor no hablar de separaciones.

Puede servir escribir una carta adjunta que explica las dificultades que enfrentas en desempeñar tus funciones y lo que has intentado hacer para aliviar el problema. Dicha carta no debe ser una petición para una separación sino un resumen de los problemas que tienes.

Es posible que la línea directa para los derechos de los militares (GI Rights Hotline) te pueda ayudar a encontrar psiquiatras o psicólogos autorizados que te puedan apoyar y que estén dispuestos a informarse de los criterios y procedimientos militares.

No sirve describirle detalladamente al psiquiatra cómo te han amargado la vida las fuerzas armadas. En vez de hacer eso, habla de tus propios sentimientos y acciones, simplemente sin echar la culpa a las fuerzas armadas. Lo mejor siempre es ser abierto y honesto.

Aunque es importante ser honesto, no des al psiquiatra informaciones comprometedoras sobre actividades ilegales (el uso de las drogas o los actos homosexuales, por ejemplo) sin que quieras que informaciones así sean partes del informe. ¡No hay confidencialidad entre médicos y pacientes en las fuerzas armadas! No enfatices tu deseo por una separación, sino céntrate en hablar de los problemas que tienes.

Confidencialidad

  • ¡En las fuerzas armadas, no hay confidencialidad entre pacientes y médicos!
  • Cualquier cosa que digas a un médico o psicólogo militar puede ser pasada a tu mando.

Abordar al mando

Suponen las fuerzas armadas que las separaciones bajo esta sección las inicia un oficial al mando al enterarse de un problema, usualmente a través de informes militares médicos o psiquiátricos.

Sirve hablar francamente sobre tus síntomas y sentimientos con tus superiores inmediatos y otros del mando más alto. Aunque los oficiales al mando puedan estar poco interesados en problemas emocionales o físicos, habla con ellos como lo haría un paciente en busca de ayuda.

Una petición directa para una separación suele ser terminantemente rechazada. Sirve mejor mostrar los indicios del problema al oficial al mando, explicando los sentimientos y síntomas brevemente, y simplemente pedirle ayuda. Esta estrategia le deja al mando la oportunidad de recomendar la separación por iniciativa propia.

Nombra todos los síntomas que afectan a tu desempeño y habilidad de realizar tus funciones dentro de las fuerzas armadas. Puede servir prepararte de antemano para preguntas hostiles haciendo juegos de roles. Se abierto y no minimices tus síntomas, pero evita ponerte hostil. Psiquiatras militares están alerta para exageraciones de los síntomas. Habla de las razones por las cuales no puedes desempeñar tus funciones y evita estructurar la conversación con el psiquiatra militar como un argumento por la separación. Es esencial no echar toda la culpa de tu afección a las fuerzas armadas.

Hay psiquiatras militares que son amigables y que te pueden apoyar, pero no es inusual encontrarse con médicos descorteses, indiferentes o abiertamente hostiles. Puede que el psiquiatra te hostigue o te insulte; resiste la tentación de responder de la misma manera. A la mayoría de los psiquiatras se les puede persuadir de tomar en serio problemas como los tuyos si uno persiste en hablarles de ellos.

Frecuentemente un psiquiatra militar diagnostica la afección y puede recomendar una separación con una sola entrevista. Si esto no te pasa (si no reconoce la afección o si hace el diagnóstico de una afección menos grave), puede ser necesario ver al psiquiatra varias veces hasta que entienda la gravedad del problema.