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Separaciones (discharges) e información para militares

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Quejas y cómo presentarlas

Quejas y cómo presentarlas

Muchos militares no saben pedir una reparación por un daño o una ofensa. Sin embargo, hay muchas maneras de presentar una queja y se puede usar una u otra por casi cualquier injusticia, agravio o clase de opresión. Los militares pueden presentar una queja por:

  • malos tratos hechos por un superior;
  • no recibir una respuesta a una petición (por ejemplo, una petición por atención médica o una petición por una separación (discharge) por penuria);
  • la restricción ilegal de sus derechos;
  • la discriminación ilegal o el acoso sexual; o
  • un daño hecho a la propiedad personal o la confiscación indebida de ella.
    Hay varias clases de quejas formales que pueden ser presentadas para pedir una reparación, entre ellas:
  • las quejas presentadas a través de la cadena de mando;
  • la correspondencia con un miembro del Congreso;
  • una queja presentada al Inspector General (IG) por casos de fraude, derroche y malos tratos;
  • una queja respecto a la igualdad de oportunidades por casos de discriminación o acoso sexual;
  • una queja bajo Artículo 138 (UCMJ) por casos de malos tratos o prácticas discriminatorias hechas por un superior o casos en los cuales el mando no sigue las normas;
  • una queja bajo Artículo 139 (UCMJ) por la confiscación o la destrucción de la propiedad personal; o
  • una petición presentada a la Junta de corrección de los archivos militares (Board for Correction of Military Records) para que cambie notas perjudiciales o haga otras correcciones del archivo de un militar.
    Además de presentar las quejas de las clases mencionadas arriba, cualquier persona que está bajo la jurisdicción del Código Uniforme de la Justicia Militar (UCMJ) puede pedir que se presenten cargos penales a cualquier persona que infrinja el UCMJ. No importa si la persona que lo pide está bajo cargos, detenida o en la cárcel. Sin embargo, el que decide si el proceso será tramitado es el mando militar.

Al mismo tiempo que una persona presenta una queja formal, también puede informarle al público del problema a través de los medios, ejercer presión política con la ayuda de grupos de derechos civiles u otros grupos políticos y pedirle apoyo a la comunidad civil (llame a la Línea directa de los derechos de los militares para enterarse de qué grupos le pueden ayudar).

La eficacia de todas las maneras de pedir una reparación es reducida. Los militares se enfrentan con dos restricciones con las que no se enfrentan las personas no militares:

  1. La doctrina Feres no permite que los militares demanden a su empleador (la fuerzas armadas) por daños y perjuicios económicos.
  2. Por intolerable que se vuelva la situación, los militares no pueden dejar sus trabajos.

Además, los miembros frecuentemente se sienten intimidados por temor a represalias. Dichas represalias pueden ser medidas administrativas aplicadas directamente por el comandante o represalias más informales tomadas por otros miembros del mismo grado y los supervisores, entre ellas insultos y malos tratos. Incluso es posible que el comandante apruebe dichas represalias informales. En unas sesiones públicas de 1992, los militares narraron a una delegación de la NAACP episodios, no sólo de medidas de represalia, sino también de hostigamiento, por haber usado tanto la vía de la cadena de mando como los procedimientos de presentar las quejas para dar parte de la discriminación racial o sexual y el trato injusto. Pocos participantes de la sesión dijeron que tuvieran éxito con el sistema [de quejas].

Clases de quejas

Entre las razones por las cuales los militares piden reparación se encuentran:

  • discriminación racial o sexual,
  • discriminación religiosa,
  • tratamiento médico inadecuado,
  • cambios de puesto punitivos,
  • infracciones de las normas o de las órdenes generales,
  • brutalidad física o psicológica,
  • imposición ilegal de funciones adicionales,
  • denegación de licencia,
  • improperios,
  • que un superior estaba borracho mientras estaba de guardia,
  • denegación de una petición de cambio de puesto o de separación,
  • movilización indebida de las reservas,
  • incumplimiento de las normas o políticas y
  • no conceder ciertos privilegios.

Comunicación protegida

Las quejas presentadas a los miembros del Congreso y al Inspector General del Departamento de Defensa (DoD), entre ellas las que son relacionadas con la igualdad de oportunidades, son protegidas por la Ley de Protección de Whistleblowers (las personas que denuncian la existencia de prácticas ilegales, etcétera, dentro de su organización). El reclamante es protegido hasta cierto punto de medidas adversas juzgadas como represalias por la queja. Sin embargo, la protección depende de cómo las fuerzas armadas interpreten y hagan cumplir las normas. Un informe del DoD de 1994 sobre casos con respecto a la igualdad de oportunidades expuso que en sólo el 6% había documentación de que fueron seguidos para medir la eficacia de las medidas correctivas o para detectar y prevenir represalias.

La protección de whistleblowers contra represalias no se aplica a los que presentan quejas bajo el Artículo 138 o el Artículo 139. Ellos se pueden proteger sólo por medio de quejas adicionales. Sin embargo, si mandan copias de dichas quejas a un miembro del Congreso, es posible que puedan ser protegidos de represalias bajo la Ley de Protección de Whistleblowers.

Presentación de las quejas

Hay unas pautas para la presentación de las quejas, cualquiera que sea la vía empleada:

  • Si un miembro presenta una queja por medio de un procedimiento oficial, sería mejor hacerlo por escrito usando la presentación estándar de un memorando militar.
  • El miembro tiene que incluir su nombre y apellido, grado, número de seguro social y puesto, así como los mismos datos del infractor nombrado en la queja.
  • Tiene que describir todos los incidentes comprendidos en la queja, nombrar a cualquier testigo que estaba presente e incluir toda la documentación que se pueda conseguir.
  • Tiene que exponer las medidas necesarias para reparar el daño o la ofensa.
    En muchas circunstancias es necesario no tardar demasiado en entregar la queja. Si no es entregada dentro del plazo de entrega que corresponde al procedimiento empleado (que suele ser 60 ó 90 días después de los sucesos), las fuerzas armadas normalmente no tienen que investigar las afirmaciones de la queja.

La documentación importa mucho para cualquier queja. No se puede suponer que el mando o el investigador realice una meticulosa e imparcial investigación. Si es posible, sería mejor juntar toda la documentación antes de presentar la queja. En particular, antes de que el mando se dé cuenta de que se presentará la queja se les puede pedir declaraciones a los testigos que puedan ser intimidados y se pueden copiar todos los documentos que puedan ser destruidos. Se deben guardar las copias de todo.

Todas las maneras formales de presentar una queja tienen la misma desventaja: la evaluación de la queja, aunque sea llevada a cabo fuera de la cadena de mando del miembro y de acuerdo con los criterios establecidos, a fin de cuentas es realizada dentro de las fuerzas armadas. Según un informe de la NAACP de 1994, la personalidad y el temperamento del comandante determinan la objetividad y la imparcialidad con las cuales el proceso [de la queja] es tramitado, así como la naturaleza de cualquier medida correctiva.